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CUENTOS Y LEYENDAS

GUAMOTE SUS CUENTOS Y LEYENDAS

EL LUTERANO

La Cueva donde vivía LuteranoEn un extremo del pueblo de Guamote frente al sitio denominado Puente Negro existe una cueva natural rodeada de vegetación silvestre que desde hace 400 años se le conoce como "LA CUEVA DE LUTERANO". La leyenda narra que en dicha cueva vivió un ermitaño, luterano, de una edad de 40 años, que no se sabía con exactitud de donde era, no se conocía de familiares y nunca decía nada, solamente lo conocían como extranjero por su poco léxico español.

Luterano, hace alusión a un médico de origen húngaro llamado Sibelius Luther quien luego de un crimen pasional buscó mitigar su conciencia en el nuevo continente y de manera específica en localidades de lo que hoy es la Provincia de Chimborazo, concretamente Guamote. Y Colta… Se dice que Sibelius fue un humanista dolido por la situación de esclavitud y miseria que soportaban nuestros indios, los atendía con medicinas naturales y consejos lo que le valió el aprecio de este grupo desposeído que lo bautizaron como “Padre blanco”.

El ámbito religioso se llegó al punto de prohibir que se le venda alimento, se le dé posada e incluso se realice un acto de caridad con él, so pena de que para el que lo haga sea sancionado con la excomunión. El médico se dedicaba a recoger, insectos, plantas o pasear por las inmediaciones de la Laguna de Colta, se convirtió en un mendigo. A donde llegaba se le negaba el agua y el alimento; piedras insultos y más agresiones recibía cuando ingresaba a cualquier lugar y se dice que cierto día cuando transitaba por el Corregimiento de la Villa del Villar Don Pardo, en la Plaza de la iglesia, fue abordado por el sacerdote Horacio Montalván quien era cura de la Matriz y el principal gestor del odio en contra de Sibelius. El religioso abofeteo sin miramientos al mendigo quien a pesar de sus cuarenta años rodó al piso vencido por el hambre y la fatiga. Solo alcanzó a exclamar: ¡Ave agorera! (Algún día cortaré esas manos que se levantaron  injustas contra mí) Pasó el tiempo y llegamos al 29 de junio de 1575. En aquellos tiempos cada año celebraban las fiestas de San Pedro Patrono de la antigua Villa de Riobamba ubicado en lo que ahora es Sicalpa y Cajabamba, al que también asiste Sibelius, La celebración inicia. Entre cánticos y rezos se llega al punto culminante donde el sacerdote Horacio Montalván, quien oficia la eucaristía, levanta la Sagrada Forma, de pronto la sombra devela a un enloquecido Sibelius que se lanza en contra del prelado con intención de cercenar su mano: - ¡Ya no volverás a ultrajarme ni a consagrar con esa mano maldita! Exclamaba el agresor mientras sujeta al cura, deja caer la hostia consagrada. La indignación de los asistentes no se hace esperar; con espada en mano se lanzan feroces en contra del hombre de la capa, en contra del pobre Sibelius a quien hunden sus espadas en el corazón y la cabeza. Según los asistentes, como hecho milagroso, del cuerpo del impío no brota sangre y no se ensucia el sagrado recinto. La sangre bulle en las afueras del templo cuando el cuerpo yerto del hombre ha sido arrastrado fuera de él. Ante tales acontecimientos, el presidente de la Real Audiencia de Quito, don Lope Diez Auz de Armendáriz, ordeno que el cadáver del sacrílego fuera colgado en la horca durante un día; ordenó además que su lengua fuese arrancada y arrojada a los perros; su cuerpo finalmente debía ser quemado como lo disponía la Santa Inquisición en el caso de todos aquellos que habían sido condenados por hechicería, herejía y sacrilegio. Luego de este macabro final, los indios esclavos en secreto recogieron las cenizas del “Padre Blanco” y las enterraron en un lugar cercano a la laguna de Colta para que su espíritu no los abandone.

CUMANDA

En lo muy profundo de la selva del Ecuador se formó una historia en la cual un amor incomprendido logra llegar a su final.

 Todo empieza cuando un hacendado pierde a su familia en un incendio en el año 1790 salvando únicamente a su hijo Carlos, llevándolo a buscar un refugio en Jesús, llega a un internado para curas. Pasado algún tiempo en este virginal retaso del Oriente catequizaba a los indios el señor Domingo Orozco en tanto su hijo ya joven pasaba por la selva conociendo toda su belleza.

Cierto día por esos sitios vio una joven muchacha de hermoso físico, ágil, ojos claros, rubia y de largo cabello quien será ella se preguntó?, su nombre era Cumandá que quiere decir “patillo blanco”. Cumandá era hija del jefe indígena octogenario de Cabeza de Nieve y Pona la Hechicera, tenía a demás dos hermanos que nada se parecían en lo físico ni en lo espiritual a ella, eran todo lo contrario, odiaban a los blancos pero a ella la amaban.

Cumandá era experta en remos y competía con sus hermanos y amigos, les ganaba en destreza, velocidad; Carlos y Cumandá se enamoraron, era un amor puro, los dos se sentían atraídos y habían escogido un lugar en donde dos palmeras crecían entrelazadas era el símbolo de su amor.
Todos los años las tribus del Oriente solían festejar a la orilla del Lago Chimano, se elegía a la más bella de cada tribu, Cumandá era una de las vírgenes y representaba a los záparos. Ella debía concursar para esposa del jefe de tribu y decide que Carlos la acompañe aún arriesgándose de los peligros de la tribu.

Los hermanos de Cumandá se dieron cuenta que Carlos estaba ahí en varias veces quisieron matarlo, pero Cumandá siempre lo salvaba, el gran jefe Yahuarmaqui era un viejo enfermo el cual decidió que Cumandá sea su esposa.

Ya en la luna de miel Yahuarmaqui muere, Cumandá decide huir en busca de Carlos toma una canoa la cual era de él, al llegar al otro lado del río se dio cuenta que Carlos no estaba, pues lo habían tomado prisionero decidieron dar a cambio a Carlos por Cumandá, después de lo ocurrido Cumandá y Carlos se encontraron en un lugar en el cual intercambiaron llantos, promesas, amor entre otras cosas.

Antes de morir Cumandá entrega a Carlos una bolsista de piel de ardilla que sorpresa al verla, en ella se encontraba el retrato de la madre de Cumandá que era la esposa de Domingo Orozco y madre de Carlos. Al saber la noticia trataron de hacer algo positivo, pero ya era tarde Cumandá había muerto.
Pona confirma la verdad Cumandá era la hermana de Carlos, todo era resultado de la venganza de Tubón mayordomo de la hacienda.

Cuando Carlos murió fue enterrado con Cumandá y el padre de él viajo a Quito donde siguió su sacerdocio y siempre recordó a Carlos y a Cumandá.

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